jueves, 24 de marzo de 2011

Flores 49.-



Así como la abeja liba de flor en flor sin dañar su color y esencia, y luego se aleja, llevándose únicamente la miel; así uno transita en la existencia.

Si aún no te has dado cuenta, es porque realmente no quieres descubrirlo, ya que quien no busca, no encuentra. Claro que me confundo entre las hojas de los árboles, tengo su mismo color; Pero basta con poner atención a lo esencial y lo esensual de la mirada. Las flores como tú lucen bien, la mayoría de las abejas caen rendidas a sus pies, pero la tuya es especial, no sólo por la belleza de sus pétalos, sino por lo que veo dentro, por ese olor a hogar, la tuya tiene a mis antenitas la miel más especial y deliciosa que pueda degustar. No creas que el hecho de que vuele a otra flor signifique mi exilio al reino de los Devas, no me trates como una persona normal: no lo soy, ni quiero serlo. Mi amor es tan sincero que soy capaz de renunciar a tu néctar con tal de verte radiante, iluminada por el sol y alimentado por el agua. Mientras seas feliz... Yo estaré tranquilo. Cualquiera sea el caso, por ahora sólo actuaré como cualquier abeja lo hace con tu polen; Qué felicidad haberte encontrado; La Reina ya está expectante
Quién sabe... Quizás algún día cuando vuelva a esos pétalos, sí sea yo quien pueda quedarme para siempre. 

"Descuida si me voy muy lejos, que tu maravilloso color amarillo me guiará de vuelta."

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